El equipo fijo de La Libélula Vegan Café está compuesto por Virginia, encargada de la cocina, y Montse, ambas socias en esta apasionante aventura.

Aquí os cuentan un poco más sobre ellas para que las conozcáis: 

Virginia Campaña. 

Diplomada en empresariales, hace unos años la vida me brindo la oportunidad de cambiar los libros de cuentas por fogones, dando forma a una de mis pasiones, la cocina. 
Desde entonces me he sumergido de lleno en el mundo de la alimentación consciente, entendiendo la importancia que tiene esta para ayudarnos a alcanzar una vida saludable y plena. 
De la mano de Montserrat me he embarcado en este proyecto cargada de ilusión y de ganas de crear un lugar donde poder aprender y compartir entre todos. 
 
“Cuando la alimentación es mala, la medicina no funciona; cuando la alimentación es buena, la medicina no es necesaria” (Proverbio ayurveda)"

 

 

 

 

Montse Moreno

Kinesióloga Holística, reflexóloga y terapeuta Reiki. 

Recuerdo haber tenido desde niña, tendencia y casi pasión por ayudar y hacer sentir bien. 

Siempre quise estudiar medicina natural y me sentía atraída por las terapias alternativas y, aunque hambrienta por conocer culturas, formas de pensar y "gente", primero me titulé en Turismo, idiomas y organización de eventos. Fue a mi llegada a Málaga cuando por fin llegó el momento de formarme en Kinesiología Holística, Reflexología y Reiki y así me adentré de lleno en el entendimiento del funcionamiento del Ser en su totalidad. 

Uno de mis grandes propósitos ha sido encontrar el equilibrio entre un estilo de vida u otro, una alimentación u otra, hasta que en definitiva opté por una alimentación consciente. Me di cuenta que sin los conocimientos que ahora tenemos, mi madre siempre cuidó de usar productos frescos y de la tierra , cocinando con amor y evitando abusar de lo precocinado y lo industrial. Mi crianza en la que se inculcó el cariño por los animales y la naturaleza reforzó mi instinto de amor y respeto al ser humano, al cuerpo y a lo natural. 

Como terapeuta estoy de acuerdo en que “somos lo que comemos” y que una alimentación consciente es un pilar fundamental que hay que  mimar para que el cuerpo/alma puedan auto sanarse. 

Resulta muy curioso como la vida te lleva sin saber  a un lugar donde debes estar, justo ahora, en este punto del camino, en este lugar del mundo.

Así llegué yo a La Libélula. No lo planeé, no lo busqué, llegó sin más,  por y para algo, el principio de una aventura que aun no sabemos donde nos llevará.

Me ilusiona cuántas cosas bonitas podemos hacer aquí. Un espacio donde retroalimentarnos unos de otros; encuentros agradables, charlas interesantes, talleres divertidos, nutrirnos de seres maravillosos y sobre todo, un lugar diferente donde poder alimentarse de verdad. 

La Libélula es más que un restaurante vegetariano/vegano, donde no se come carne, es un lugar donde poder llevar a cabo una alimentación consciente sin productos refinados. Un lugar empático con las intolerancias alimenticias, alergias, diabetes, u otras condiciones. Un lugar para personas con ganas de comer sano y rico. 

Un lugar para trabajar en cooperatividad con agricultores locales y personas cercanas que tratan de hacer las cosas bien hechas y con amor. 

Un lugar donde sentirte como en casa y comer como si “la abuela” hubiera cocinado para todos.